Archivo de Abril, 2009

Transporte de cestas de navidad, lotes de navidad y regalos

El transporte de cestas de navidad, lotes de navidad, regalos y aguinaldos es imprescindible que se realice correctamente tanto para las empresas clientes como para los distribuidores de las mismas, que no quieren asumir más gastos de gestión y portes de los necesarios. Por lo que es muy importante tener claros las fechas máximas hasta las que se pueden envíar los pedidos, tiempo de llegada y profesionalidad de la empresa de transporte con la que se trabaja.

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El proyecto es una idea del consultor de marketing Miguel Galve. Fundador de Pyme marketing, Movil Marketing y la empresa de cestas de navidad y lotes de navidad, Cestic.com.

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Cestas de navidad, facturacion, repercusion legal e impuestos

Las cestas de Navidad que las empresas entregan a sus trabajadores son gastos deducibles fiscalmente, según la Audiencia Territorial de Barcelona, que ha decidido anular una resolución contraria del Tribunal Económico Administrativo Provincial. la sentencia entiende que estas entregas, aunque no forman parte del salario, tampoco pueden ser calificadas de liberalidades o donativos al margen de toda contraprestación personal. El fallo es favorable a que puedan encuadrarse en el concepto de gastos de personal deducibles de los rendimientos de la empresa a la hora de tributar el impuesto sobre sociedades.

La sentencia de la Audiencia Territorial de Barcelona, dictada el pasado 7 de mayo, contradice la norma aplicada por Hacienda de no admitir corno deducibles estos gastos en cestas de Navidad entregadas a los empleados. Contra esta decisión de la Administración fiscal, que fue confirmada posteriormente por el Tribunal Económico Administrativo Provincial ole Barcelona, la empresa Sociedad Anónima de Entretenimientos y Limpieza interpuso recurso contencioso-administrativo el 31 de julio de 1984. El litigio surgió a raíz de la declaración del impuesto sobre sociedades correspondiente al ejercicio de 1980 presentada por la sociedad.Hacienda interpreta que las cestas de Navidad forman parte de las liberalidades definidas en el artículo 14 de la ley del Impuesto sobre Sociedades, de 1978, con lo cual forman parte de las partidas no deducibles, y deben integrar, por tanto, la base imponible del impuesto.

El criterio de la Audiencia de Barcelona es justamente el contrario, ya que este tipo de entregas pueden ser tipificadas como resultado de la contraprestación indirecta de servicios personales, devengos, que están contemplados en el artículo 13 de la misma ley como gastos de personal con carácter de deducibles. Con ello se abre para las empresas una posibilidad de deducción en una partida de complicado control para Hacienda, no sometida a baremos ni porcentajes, cuya cuantía puede variar de acuerdo a la decisión de los directivos.

Ingresos no salariales

De los fundamentos de derecho de la sentencia, cuyo texto será publicado por la revista Gaceta Fiscal, parece deducirse que este beneficio fiscal sólo podrá ser utilizado por la empresa cuando corresponda a entregas realizadas a sus empleados. Sin embargo, el tribunal niega que estas cantidades devengadas, generalmente en especies, tengan el carácter de salario, lo cual puede eximir al trabajador de la obligación de computarlas en su declaración de la renta. Tampoco su valor es de fácil concreción.Las cestas de Navidad, de acuerdo al decreto 2.380, de 17 de agosto de 1973, “no pueden considerarse salario, como así tampoco puede admitirse la existencia de un supuesto contrato verbal entre la compañía y cada uno de sus empleados en que se hubiese establecido la entrega de dichas cestas como una remuneración”. La falta de capacidad probatoria impide hacer valer este derecho, al igual que sí se intenta defender el carácter retributivo “atendiendo a la costumbre”. Además, añade la sentencia, el artículo 26 del Estatuto de los Trabajadores considera salario las percepciones económicas de los trabajadores “por la prestación profesional da los servicios laborales por cuenta ajena”.

Este criterio es menos amplio que el recogido por la ley del Impuesto sobre Sociedades para definir los gastos deducibles, ya que se refiere a las cantidades devengadas por terceros “también como contraprestación indirecta de servicios personales”. Consecuentemente, la Audiencia Territorial de Barcelona interpreta que, si bien no toda contraprestación es salario, tampoco constituye necesariamente liberalidad (entrega voluntaria y gratuita de la empresa) no deducible fiscalmente.

Retribuciones en especie

Las cestas de Navidad, según algunas fuentes jurídicas, pueden asimilarse a una forma ocasional de salario en especie, una figura no suficientemente tipificada, pero bastante extendida como complemento de las retribuciones salariales. Estas percepciones atípicas son muy frecuentes entre altos directivos de empresas, que encuentran en esta vía una forma de eludir parte de la presión fiscal con que el impuesto sobre la renta castiga sus rentas altas.Para reducir la base imponible a declarar por renta, las empresas suelen aceptar correr con una parte de los gastos fijos de algunos empleados, como el pago del alquiler de la vivienda, automóvil o incluso colegios de los hijos y otros consumos habituales. De esta. forma, el contribuyente aparentemente obtiene menos ingresos y paga impuestos más bajos.

Aunque existe la obligación legal de declarar estas rentas, por su difícil control fiscal y la falta de personalización de estos gastos por parte de las empresas, los salarios en especie se han convertido durante los últimos años en un instrumento eficaz para la evasión fiscal.

Cuando una empresa decide obsequiar a su empleados con una cesta de navidad, se produce siempre la duda de si este “gesto” será deducible en el Impuesto de Sociedades y si la de factura de compra podemos deducirnos el IVA.

A la luz de la resolución de la Dirección General de Tributos (DGT) a esta consulta planteada, 0844-02, podemos considerar que este gasto no será considerado como un donativo o una liberalidad y por tanto deducible en el Impuesto de Sociedades, siempre y cuando esta entrega sea realizada por costumbre y se venga repitiendo en el tiempo, si tiene carácter aislado, no sería posible su deducción en el Impuesto de Sociedades. La carga de la prueba en este caso, recae en el contribuyente, que es quien deberá probar que la entrega responde a los usos y costumbres de la empresa.

Aún amplia más la respuesta en esta consulta la DGT, que llega a confirmar la existencia de una retribución en especie para el trabajador por la entrega de las cestas de navidad.

Por lo tanto, a la vez que es un gasto deducible para la empresa, se produce una retribución en especie para el trabajador, retribución que deberá ser incluida en su nómina y realizada la correspondiente retención e ingreso en la Agencia Tributaria.

En cuanto a la deducción del IVA, nos remitimos al artículo 96, 1, 5 de la Ley de IVA, que viene a decirnos que no son deducibles las cuotas soportadas en la adquisición de bienes y servicios destinados a atenciones a clientes, asalariados o a terceras personas. Este artículo nos remite al artículo 7, 4, para definirnos que tipo de operaciones si están sujetas a pesar de ser una atención con clientes, asalariados o a terceras personas. No se consideran atenciones, las muestras gratuitas y los objetos publicitarios de escaso valor que no superen los 90,15 € durante el año natural a un mismo destinatario. Para podernos deducirnos el IVA de las cestas de navidad, estas no podrían tener un valor superior a 90,15 € y llevar en las mismas la publicidad de nuestra empresa.

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La cofradia del iberico: Jamones, Cestas de navidad y lotes de navidad

Nos avalan más de 15 años de experiencia en el sector de la alimentación. Nuestra clara vocación es la de satisfacer
a nuestros clientes en diseños propios de los estuches y lotes navideños así como el asesoramiento y personalización de su exclusivo regalo navideño.

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Cestas de navidad en madrid: Cestas Navidad, lotes y estuches navideños para empresas.

Tenemos el placer de presentarles nuestro catálogo de cestas, lotes y regalos de navidad, donde podrá elegir entre una gran selección de variados y originales lotes, compuestos por productos de 1ª calidad. Nos avalan más de 15 años de experiencia en el sector de la alimentación. Nuestra clara vocación es satisfacer a nuestros clientes en diseños propios de los estuches y lotes navideños así como el asesoramiento y personalización de su exclusivo regalo navideños.

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Catalogo de cestas de navidad

Para una empresa de cestas de navidad es imprescindible tener un buen catálogo donde se reflejen todos los productos de la empresa: lotes de navidad, cestas de navidad, regalos de la empresa, aguinaldos así como los precios, fotografías y detalles de los costes de envío y condiciones de pago especificadas en los mismos para que los clientes lo puedan leer detenidamente, bien en formato pdf o en la versión impresa. Y sino se hace catálogo siempre está la opción del catalogo virtual de cestas de navidad que se pueda ver online todo en el año en la tienda de cestas de navidad por internet.

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Cestas de navidad para cofradias

La cofradía de Cedeira repartirá el próximo sábado por la mañana medio millar de cestas de Navidad entre sus socios, en activo y jubilados (colectivo que representa casi la mitad de la lista de beneficiarios). Se trata del regalo que el pósito tradicionalmente entrega durante estas fiestas a sus asociados. Éstos se deberán presentar en la sede de la agrupación para retirar una papeleta con la que ya podrán recoger las abundantes cestas (cada una de las cuales está valorada en cerca de 60 euros). Previamente deberán mostrar los documentos que los identifican como socios de la cofradía.

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La preparacion y envio de las cestas de navidad

Dentro de menos de un mes los encargados del Horno Artesano comprarán los envases que utilizarán el año que viene para elaborar las cestas de las navidades de 2004.

Este dato puede servir para hacerse una idea de la preparación que para las empresas que comercializan cestas de Navidad conlleva algo que se reparte en apenas dos semanas del año.

Y aún hay más: los jamones ibéricos de 2006, los de este año se guardan con esmero en cámaras con una temperatura y humedad concretas antes de ser repartidos, ya se han comprado.

La empresa navarra Horno Artesano lleva más de 15 años preparando cestas de Navidad en la Comunidad foral, aunque desde la entrada en internet reparten estos lotes en Europa y EE UU.

«Este año hemos aumentado nuestras ventas en un 50%», explica Jacobo Uriarte, gerente de la empresa pastelera. Horno Artesano prepara cestas con productos de alta gama, «porque creemos que deben contener productos que el cliente nunca compraría», dice Uriarte que señala que este año ya no admiten más pedidos.

El gerente de Horno Artesano explica que durante el mes de agosto comienzan a efectuar las primeras gestiones con los proveedores para seleccionar las gamas de productos que incluirán en el catálogo de Navidad. «Un trabajo de varios meses que vamos a repartir en 11 días, comenta Uriarte.

Catálogo de sugerencias

Para que la decisión del cliente no se alargue, la empresa presenta un catálogo con sugerencias de cestas ya preparadas, aunque si el cliente quiere también puede elaborar a su medida una cesta con los productos que elija. «Tratamos de diferenciarnos permitiendo que el cliente seleccione los productos que él prefiera. Incluso les aconsejamos sobre cuales son los que más se adaptan al perfil de la persona a la que se va a regalar la cesta», explica Uriarte.

«Entre todos los productos, los embutidos de ibéricos siguen siendo los reyes de las cestas, lo que más se demanda», dice Jacobo Uriarte. Entre ellos el jamón, la paleta, el lomo o el chorizo.

Eso sí, según explica Uriarte, las empresas cada vez adelantan más sus pedidos y entre octubre y noviembre reciben el grueso de solicitudes que se deben enviar en el mes de diciembre. «Esto nos facilita el trabajo porque conocemos el trabajo que vamos a tener ya que la elaboración de la cesta es compleja. Unas 15 personas se encargan en dos turnos de montar las cestas en una nave de Mutilva. Allí reciben los pedidos completan el envase elegido por el cliente y los productos solicitados. Otras 15 personas en reparto propio en Navarra, 4 comerciales y una haciendo seguimiento completan el largo camino de las cestas de Navidad.

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Cestas de navidad para asociaciones

La asociación de la tercera edad Amigos del Centro Social de Ciudad Naranco celebró ayer el tradicional sorteo de cestas de Navidad entre todas las personas mayores que residen en la zona.

El acto tuvo lugar en la sede del centro social del barrio ovetense a las seis de la tarde. En esta ocasión, los responsables repartieron 14 cestas navideñas, a las que no les faltó ningún producto típico de la navidad como el turrón, el champán y los polvorones, entre otros artículos.

El sorteo de Navidad es una de las actividades que anualmente y coincidiendo con estas fechas tan señaladas ofrece la asociación de Amigos de la Tercera Edad. Cuenta con gran aceptación no sólo entre las personas mayores, sino también entre todos los residentes en el barrio de Ciudad Naranco.

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Transportista de cestas de navidad, lotes de navidad y regalos

Es posible que usted, lector, haya conocido al autor de esta crónica.Si hace unos días la cesta de Navidad se la entregó un mensajero rumano, debo decirle que acaso nos hayamos visto. La visita fue breve y quizá no percibió que ese extranjero que llamaba a su puerta con un acento bastante forzado es quien firma estas líneas.

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Por estas fechas navideñas hay empleos temporales que ayudan a sobrellevar las maltrechas economías de las endeudadas familias españolas. Desde que alguien se inventó el eufemismo económico de los sueldos prorrateados no existe la maravillosa paga extra de Navidad. Cientos de españolitos se colocan donde pueden para soportar el aluvión de gastos innecesarios producto del consumismo navideño.

Uno de esos trabajos donde se acude para pasar la cuesta de enero es el de pequeño transportista o mensajero de cestas de Navidad.

El mensajero es testigo de lo útil que resulta este obsequio navideño. Con la cesta los empresarios atan a sus clientes, los patronos contentan a sus trabajadores, los corruptos compran favores y los mujeriegos meten la pata. Fue este el caso de cierto señor que mandó dos cestas: una a su mujer y otra a su amante. Lo que no pudo prevenir el seductor fue lo que sucedió después: la distribuidora se equivocó y cambió el destino de las tarjetas de visita. Probablemente esté divorciado.

Aunque paulatinamente está aumentando el empleo extranjero en el sector de la mensajería, son los españoles los que acaparan este trabajo. Está claro, no se puede dejar de lado un bocado tan suculento: en 20 días se pueden ganar más de 3.000 euros.Parece que la España del crecimiento económico que pregonan informativos y periódicos la pagan los pluriempleados. No sólo para soportar estas fechas de exagerados gastos, sino para sufragar la desorbitada letra de su hipoteca.

Además de hacerme pasar por chico de los recados quise complicarlo un poco más. Me haría pasar por rumano. Sólo en varias ocasiones tuve que reprimir mi interpretación y convertirme en un mensajero español. Evidentemente, el cambio de registro se debió a que de vez en cuando me topé en algún domicilio con alguna asistenta…rumana. Sería una estupidez hacerme el rumano delante de un rumano.

Fue en Majadahonda donde casi desenmascaran mi farsa. Cuando comencé a interpretar la extraña jerga aprecié que junto a la dueña había una muchacha que indudablemente era de ese país.La señora de la casa me dijo: «Qué raro habla usted».

-Perdone señora, le contesté corrigiendo el acento, es que últimamente tengo la voz un poco ronca por la depresión.

-¿Y qué le pasa?, siguió en un tono preocupado.

-Pues ya ve, me veo aquí repartiendo y no lo llevo muy bien.

-Ah, la vida es muy dura y usted ya tan madurito repartiendo paquetes tan pesados

-¿Qué edad tiene?

-42 años señora.

-¿Lleva muchos años así?

-No, que va, sólo unos días.

-¿Y qué hacía antes?

Me quedé mudo, no sabía qué contestarle. A veces, en casos de crisis, las respuestas casi llegan solas y la reacción fue automática.Así que le contesté: «Soy uno de los ejecutivos que han despedido de Antena 3 Televisión». La mujer, bastante confundida, se llevó la mano a su bolsillo y nos dio 5 euros: «Adiós señora, y gracias».Por cierto, fue de las pocas propinas que recibimos en los barrios altos de la ciudad. Este pago voluntario casi ha desaparecido en los barrios ricos. Sin embargo, en las zonas más humildes de Madrid suelen cumplir con la tradición. Parece que la gente más pobre suele ser más desprendida.

Me contaron que hace unos años a otro mensajero le tocó ir a una zona de chabolas. El muchacho estuvo más de una hora cavilando si entrar o irse con la carga de vuelta. Al final decidió entregar la cesta, y cuál fue su sorpresa cuando la mujer de raza gitana agradecida, le regaló 5.000 de las antiguas pesetas.

Ser mensajero o distribuidor de pequeñas mercancías es una de las labores más silenciosas e imprescindibles que se realizan cada día. Cientos de personas dedican hasta 15 horas diarias a llevar a cualquier punto de la ciudad paquetes, documentos o dinero necesarios para la actividad económica del país. Si en Madrid estos pequeños transportistas dejaran de trabajar un solo día, el caos estaría asegurado.

Para cumplir con su cometido, el principal obstáculo es el tráfico.Durante estas dos semanas he tenido la sensación de estar encerrado durante horas en atascos. Madrid es un desastre en las horas punta. El resignado conductor pierde mucho tiempo entre la ida al trabajo y la vuelta a su domicilio.

La mayoría de estos mensajeros eventuales son gente como los hermanos Belvis, que llevan años llevando las cestas de Navidad para pagar el piso de protección oficial. También estaba Luis Sánchez, de 27 años, y periodista de profesión. «A mi edad todavía tengo que buscarme este tipo de trabajos porque con los sueldos de becario que te pagan en los medios no se puede vivir», exclamó mientras cargaba cajas de vino que iba a llevar a un alto cargo del Ministerio de Fomento.

Durante estos días he conocido en este trabajo a jardineros, actores, estudiantes, camareros, heladeros o feriantes. La pareja más singular fue la de un par de amigos prejubilados que compartían la furgoneta. Eran un sindicalista que luchó por los derechos laborales y que estuvo unos meses en la cárcel en los años del régimen franquista y Enrique, un afiliado a IU con el que compartí sus contradicciones.

Está claro que cuando estaba con ellos no podía hacerme el rumano.Lo dejaba para las horas de reparto. El sindicalista no aguantó mucho tiempo y se fue. No entendía lo que veía. Antes de irse, me confesó: «Este tipo de trabajo que se hace a destajo para ganar dinero rápido es una de las mayores trampas en las que ha caído el obrero». Al final lo sustituyó su hijo.

Con Enrique, nombre supuesto porque no quiere salir en los papeles, mantuve largas conversaciones a la espera de que se abriera el almacén de las cestas. «No te entiendo, Enrique. ¡Me dices que estás aquí para pagarte las vacaciones de invierno en los Alpes! ¿Dónde están tus ideas revolucionarias, no te parece que tus hábitos son muy burgueses y contrarios a los ideales de la izquierda?», increpé con un cierto tono de provocación. «Eso es una vieja treta de la derecha», contestó. «Ser de izquierdas no significa ir con alpargatas. Querer vivir bien no riñe con tener ideas solidarias».

La ciudad distinta

Madrid tiene muchas caras y la que he conocido durante estos días es la de una ciudad que se despierta muy temprano. Es el Madrid de los obreros que en silencio y con paso resignado se incorporan a primera hora a sus puestos de trabajo.

Muchos suelen llegar un rato antes de la hora de entrada para reunirse en los bares de los polígonos para tomar un buen café que caliente el cuerpo y los ánimos para comenzar el día. En una de esas cafeterías conocí a un ex boxeador de 54 años. Se llama Jesús González Yébenes, conocido en sus años como El Púgil.Llegó a ser campeón de España y ahora es uno de los encargados de Instalaciones Alejandro Merino. Todos los trabajadores de la empresa están en huelga porque, según Jesús, llevan sin recibir sus sueldos desde hace cuatro meses.

Una de la sensaciones que más he experimentado durante estos días de mensajero es la de ser invisible. Los mensajeros, seamos españoles o extranjeros, no existimos. Nadie se fija en nosotros.Ni siquiera si hablas en rumano. Somos simples espaldas que acarrean bultos. Para comprobar si era cierta esa impresión puse a prueba a una vieja amiga. Se llama Luisa Jaén y es la Jefa de Comunicación del Colegio de Abogados de Madrid.

El experimento era duro, porque Luisa me conoce muy bien y es muy observadora. Aprovechando que tenía que entregar unas cestas por allí pregunté por si ella estuviera en las inmediaciones.Estuve merodeando por el lugar y tuve suerte, la vi, me crucé con ella, y no me reconoció. Así fue en la mayoría de las ocasiones, menos en una donde un chico que también acarreaba bultos me dijo: «¡No me lo puedo creer, tú trabajaste de reportero en Telemadrid!».Me hice el loco.

Estar en la piel de un mensajero me ha hecho llegar a conclusiones decepcionantes. Debo de reconocer que la solidaridad navideña no existe. Sólo se refleja en los anuncios de turrones que dan por televisión. He sufrido en varias ocasiones el enfado de los vecinos de varios inmuebles, que protestaban porque estábamos utilizando el ascensor para subir a un quinto piso con más de 100 paquetes con un peso de 50 kilos cada uno. «Suban por las escaleras», decía enfadado un hombre que tuvo que bajar desde el segundo a pie. Otra mujer llegó a insultarme y decirme sinvergüenza porque no le hice caso cuando me pidió que retirara la furgoneta cargada hasta arriba, porque ensuciábamos la bonita y encerada entrada a su portal. En una ferretería de la zona de Atocha abrieron tres cestas distintas para comprobar si su contenido era el correcto.Durante más de media hora esperamos a que contaran turrones, salmones y jamones. Haciéndome otra vez el rumano me dirigí al jefe del comercio: «¿Regalar algo para enviar a familia que estar en Rumania?» Este señor, evidentemente nervioso, me contestó exageradamente alto, como si fuera sordo: «No ser el jefe, el jefe no estar».

El miedo al terrorismo también ha dejado huella en las mentes de los ciudadanos y les ha hecho más precavidos. Un hombre mayor, de unos 70 años, al entregarle una botella de vino que iba embalada en una caja me dijo: «Me gustaría que abriéramos la caja juntos»: ¿Por qué?, le pregunté. «Porque si explota que nos lleve a los dos pa’lante».

Si este señor se excedió en su seguridad, en ciertos edificios oficiales de grandes compañías el control deja mucho que desear.En un edificio de cuyo nombre no quiero acordarme pasé con tres cajas de vino. «Me parece una tontería pasarlas por el escáner», dije, «están abiertas». Me hicieron caso, abrieron las cajas y comprobaron hasta la marca de los vinos. Pero se les olvidó algo que les recordé a los vigilantes: «¿No habéis pensado que debajo de la paja puede ir oculta una pistola?» Se miraron, sonrieron, y me dejaron pasar. Donde tuve que pasar más controles que en el Pentágono fue en el inteligente edificio Alamo, en la calle de Serrano Galbache. La mala organización de su seguridad hace que en el vestíbulo se amontonen mensajeros, mercancías, vigilantes y visitantes. Sin embargo, en la terminal de carga de Barajas pudimos entregar algunas cajas de vino sin que nadie nos dijera quién éramos y adónde íbamos.

Con las cestas de Navidad hemos recorrido 400 kilómetros al día por todas las zonas de la Comunidad. Nos abrieron las puertas en las discográficas, los domicilios humildes, las grandes mansiones, talleres, panaderías, ferreterías y en alguna casa de citas (Ya saben, siempre hay clientes muy agradecidos). Todos han recibido su cesta, y si alguien la esperaba y no le hemos visitado, que sepa que tiene un mes para reclamarla. Se lo prometo. Palabra de mensajero.

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